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COLUMNISTAS / tercera via
viernes 7 junio, 2019

¿Desagrietándonos?

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por Artemio López

miseria. Para combatir con éxito la pobreza hay que hacer frente a la desigualdad. Foto: cedoc perfil

El agotamiento de las social- democracias europeas y la irrupción de experiencias popular-nacionales radicales, muchas de derecha conservadora, se corresponde con la polarización que hoy se observa en EE.UU. y el avance de la derecha conservadora en América Latina. El agotamiento del Partido Socialista francés, la agonía de la hoy moderada Syriza, la emergencia del “extremista” Jeremy Corbin y los resultados del Brexit, el declinar de la socialdemocracia alemana tiene su contrapartida.

El colapso de la tercera vía resulta entonces un movimiento general expresado globalmente a nivel electoral, correlacionado con la expansión de la desregulación típica de la actual fase financiera y su crisis a mediados de la década pasada con la fortísima concentración del ingreso que según   Oxfam advierte que la desigualdad extrema en el mundo está alcanzando cotas insoportables. Actualmente, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta.

El poder y los privilegios se están utilizando para manipular el sistema económico y así ampliar la brecha, dejando sin esperanza a cientos de millones de personas pobres. El entramado mundial de paraísos fiscales permite que una minoría privilegiada oculte en ellos 7,6 billones de dólares.

Hoy más que antes, para combatir con éxito la pobreza, es ineludible hacer frente a la crisis de desigualdad.

Agoniza así, de la mano de la megaconcentración del ingreso y urbi et orbi la “amplia avenida del medio”, sostenida en su momento en las figuras ya emblemáticas de Bill Clinton en los EE.UU., Tony Blair en el Reino Unido, Gerhard Schröder en Alemania, Felipe González en España, François Mitterrand en Francia, Raúl Ricardo Alfonsín en la Argentina, Fernando Henrique Cardoso en Brasil.

Néstor Kirchner vio antes que ninguno la creciente polarización de la opinión pública tras su certera lectura de la crisis del año 2001 en el país –anticipatoria de otras crisis planetarias– y desplegó con gran precisión conceptual, política y electoral, una experiencia popular-democrática continuada por Cristina Kirchner, que nunca sucumbió –en más de 12 años de gestión y cinco desafíos electorales resueltos exitosamente– a la estrategia de “moderación” extrema, entendida como “neutralidad”.

En este sentido, por ejemplo, la campaña del FpV del año 2015 –y su candidato–, resultaron en su diseño un retroceso conceptual a momentos de moderación neutral y extrema  de registro prekirchnerista.

Hoy las fallidas candidaturas de Roberto Lavagna, Juan Manuel Urtubey e incluso la trayectoria declinante de Sergio Tomás Massa, muestran que la polarización sigue modelando el escenario nacional y que solo se quiebra en elecciones provinciales con terceras fuerzas electoralmente exitosas, pero sin proyección nacional (MPN, Hacemos por Córdoba,  Somos Río Negro).

En síntesis, nuestro país no parece ser la excepción y no hay espacio tampoco para “la tercera vía”. Se consolidan nítidamente a medida que se ingresa en clima electoral dos liderazgos antagónicos, separados por la denominada “grieta”: Mauricio Macri, emergente del recomienzo del neoliberalismo bajo el formato de populismo conservador de centroderecha y Cristina Kirchner, representante del modelo sustitutivo con inclusión social, bajo la forma de populismo de centroizquierda.

Estas son las dos alternativas “agrietadas”, que signarán el comportamiento electoral de nuestro país en el corto y mediano plazo, ambas bien lejos de la tan venerable como anacrónica “tercera vía” y su “moderación neutral”, hoy depositadas en casi todo Occidente en el desván de los trastos en desuso.

Por eso, cuidado con la campaña electoral, donde los candidatos insisten en que hay que “desagrietarse”, tal como lo marca el tablero oficialista de la Patria Consultora. Sabemos que cuando gobierna la derecha no hay “grieta”, que solo aparece cuando surge un gobierno popular-democrático.  

¡Pareciera que para “cerrar la grieta” se deben sostener los intereses del establishment! Muy fea la actitud, estimados lectores de PERFIL.

 

*Director de Consultora Equis.


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