Soleado
Temperatura:
21º
Ciudad:
Buenos Aires
martes 22 de octubre de 2019 | Suscribite
COLUMNISTAS / EE.UU.-Argentina
sábado 18 mayo, 2019

Admiradores de Trump

.

por Felipe Frydman

“america first”. Con este eslogan rechazan la globalización. Foto: ap
sábado 18 mayo, 2019

Muchos políticos europeos y latinoamericanos encuentran  inspiración en Donald Trump. Las diatribas contra la cesión de soberanía a organismos multilaterales y los inmigrantes encuentran réplica en las políticas contra la Unión Europea y la oleada de refugiados provenientes de Africa y países árabes. Steve Bannon y John Bolton recorren  Europa para promover al Frente Nacional en Francia y Hungría, la Liga italiana, el Partido de la Libertad en Austria, el Vox de España o el PSL en Brasil. 

La política económica de Donald Trump también ha sido elogiada  en especial su eslogan “América First” como indicación de su rechazo a la globalización y la apertura. La tasa de crecimiento de los Estados Unidos fue del 3,1% en 2018 y del 3,2% en el primer trimestre de 2019; la tasa de desempleo bajó al 3,6% en abril, el nivel más bajo desde 1969. Estas cifras son objeto de admiración y justificación para implementar políticas similares y replegarse sobre el mercado interno.

El crecimiento de los Estados Unidos tiene su origen en las políticas monetarias del gobierno de Barack Obama para salir de la recesión 2008/2009. El crecimiento fue 2,5 en 2014; 2,9 en 2015; 1,6 en 2016 y 2,3 en 2017. La Reserva Federal concluyó la flexibilización monetaria y comenzó con el aumento de las tasas de interés en 2014. La primera medida de Donald Trump fue la reducción de  impuestos personales en diciembre de 2017 y la rebaja del impuesto a las ganancias para las empresas del 35% al 21%. La reforma incluyó también una fuerte baja del impuesto sobre la repatriación de fondos en el exterior.  Estas medidas destinadas a favorecer a las grandes empresas propulsaron el aumento del mercado accionario del 30% en dos años que por su efecto riqueza estimuló el consumo.

Las medidas económicas tuvieron el propósito de alentar a las empresas a invertir en los Estados Unidos en vez de buscar otros destinos con impuestos más bajos como son las zonas francas o regímenes de promoción utilizados  en países en desarrollo o el publicitado caso de Irlanda con una tasa del 13%. El aumento de los aranceles en aluminio y acero o los recientes aplicados a las importaciones chinas (el Usmca no está vigente)  no pudo tener efecto  porque ninguna empresa cambia su localización o comienza a producir en plazos breves sin tener seguridad de que los cambios serán permanentes.

La Argentina tuvo siempre una política de castigo a las inversiones,  creación de empleos y ahorro. El tratamiento de la reforma tributaria en el Congreso el año pasado mostró la competencia de los bloques para aumentar los impuestos como una forma de congraciarse con los electores exentos. Es difícil imaginar la modificación de una forma de reflexionar donde se priorice el alivio de la pobreza a través de la distribución en vez de la creación de empleos porque los tiempos de realización son diferentes a los de una contienda electoral.

Hubo una vez gobernantes en los países desarrollados que pensaron que la prosperidad de sus países dependía también de la prosperidad del resto del mundo. Hubo una vez algunos que pensaron que la existencia de islas ricas no podría coexistir con la pobreza global y comenzó a producirse una relocalización industrial de la mano del avance tecnológico. La participación de los países en desarrollo en la economía mundial pasó del 40% en 1995 al 60% en 2018 explicado por las tasas de crecimiento: mientras los desarrollados crecieron en promedio 1,8% los países en desarrollo lo hicieron al 4,4%. La misma situación se reproduce en la participación en el comercio internacional.

Hoy sorprenden los elogios a una política que intenta revertir los progresos de las últimas décadas justificándola en una crisis cuando al mismo tiempo se hace ostentación de resultados excepcionales en tasas de crecimiento y desempleo y se aumenta el presupuesto militar a más de 700 mil millones. Esta mirada megalómana desprovista de toda consideración solo excerberá los conflictos y el resentimiento. Pero mucho más preocupa cuando sigue encontrando acólitos aquí y allá que aplauden sus excentricidades belicosas.   


 
*Diplomático.


Comentarios

Lo más visto

RECOMENDAMOS...

Periodismo puro

© Perfil.com 2006-2018 - Todos los derechos reservados

Registro de Propiedad Intelectual: Nro. 5346433 | Edición Nº 4790

Domicilio: California 2715, C1289ABI, CABA, Argentina  | Tel: (5411) 7091-4921 | (5411) 7091-4922 | Editor responsable: Ursula Ures | E-mail: perfilcom@perfil.com | Propietario: Diario Perfil S.A.